¿Cuáles son las emociones básicas?

Alegría

La alegría es una emoción positiva que se experimenta ante situaciones de bienestar, felicidad, satisfacción o placer. Se caracteriza por una expresión facial de sonrisa, brillo en los ojos y gestos corporales abiertos y relajados. Debido a la forma en que lo expresamos, no parece tener ningún tipo de función de supervivencia. No parece ser más que el reflejo de nuestro estado interno, sin embargo, la alegría es uno de los sistemas corporales que nos mueve a la acción.

También es una recompensa por el comportamiento que nos aporta beneficios. Cuando tomamos algún tipo de acción que cumple una meta, surge la felicidad. Gracias a ese sentimiento de felicidad, repetiremos ese comportamiento para volver a experimentar placer. Estos pueden ser los motivadores más naturales que tenemos. A nivel fisiológico, se observa un aumento de la frecuencia cardíaca y una mejor frecuencia respiratoria. Además de eso, encontramos que el cerebro libera más endorfinas y dopamina.

Tristeza

La tristeza es una emoción negativa que surge en respuesta a la pérdida, la aflicción o la desilusión. Se caracteriza por una expresión facial decaída, lágrimas, gestos corporales encorvados y una sensación de pesar. Esta emoción implica una disminución del estado de ánimo, así como una reducción significativa de la actividad cognitiva y conductual.

Las principales características de las tristeza son las siguientes:

  • Sensación de pesar: la tristeza se caracteriza por una sensación de carga emocional, una sensación de peso o vacío en el corazón. Puede estar acompañada de una sensación de soledad o desesperanza.
  • Expresión facial decaída: cuando estamos tristes, nuestra expresión facial suele ser más apagada. Los músculos faciales pueden relajarse, los labios pueden curvarse hacia abajo y las cejas pueden fruncirse ligeramente.
  • Llanto: es una respuesta común a la tristeza. Llorar puede ser una forma de liberar la tristeza acumulada y proporcionar alivio emocional.
  • Retraimiento social: la tristeza puede llevarnos a aislarnos y a buscar momentos de soledad. Podemos tener menos interés en participar en actividades sociales y preferir estar solos para reflexionar o procesar nuestras emociones.
  • Miedo

    Si hablamos de emociones básicas del ser humano, el miedo es un estado emocional negativo o adverso. Implica una alta activación que conduce a evitar y escapar de situaciones peligrosas. La experiencia del miedo es la de la alta tensión, junto con la preocupación por la salud y la seguridad de uno mismo.

    Los síntomas fisiológicos correlacionados nos muestran una rápida elevación de la activación y preparación para el vuelo. La actividad cardíaca se dispara y la respiración se acelera. La respiración se vuelve superficial e irregular. El miedo es un legado evolutivo que tiene un evidente valor de supervivencia. Esta emoción es útil para preparar el cuerpo y provocar comportamientos de supervivencia ante situaciones potencialmente peligrosas. Además, ayuda a aprender nuevas respuestas de protección

  • Ira

    La ira es una de las emociones básicas universales que surge cuando un individuo se encuentra en situaciones que producen frustración o aversión. La experiencia de la ira es desagradable. Viene acompañado de un sentimiento de tensión que nos impulsa a actuar. Es una emoción multifacética y, en muchos casos, ambigua. Concretamente, las características de la ira son:

    • Sensación de enojo y hostilidad: la ira se caracteriza por una intensa sensación de enojo y hostilidad hacia la situación o persona que consideramos responsable de nuestra frustración o injusticia percibida.
    • Expresión facial de enojo: cuando estamos enojados, nuestra expresión facial puede mostrar una mirada penetrante, ceño fruncido, labios apretados y tensión en los músculos faciales.
    • Aumento de la energía: la ira suele venir acompañada de un aumento de la energía física y mental. Nos sentimos más alerta, activados y preparados para enfrentar la situación que nos provocó la ira.
    • Respuestas agresivas o confrontacionales: la ira puede desencadenar respuestas agresivas o confrontacionales, tanto verbales como físicas. Podemos tener el impulso de expresar nuestro enojo mediante discusiones, enfrentamientos o incluso actos de violencia.
    • Irritabilidad y tensión muscular: la ira puede llevar a la irritabilidad constante y a la tensión muscular. Podemos experimentar una sensación de rigidez, apretar los puños o tener movimientos bruscos.
    • Aumento del ritmo cardíaco y la presión arterial: la ira puede activar el sistema nervioso simpático, lo que provoca un aumento del ritmo cardíaco, la presión arterial y una sensación general de activación fisiológica.
    • Asco

      Según la teoría de Paul Ekman, el asco es una emoción básica que experimentamos en respuesta a estímulos desagradables, repugnantes o potencialmente perjudiciales. Algunas características del asco incluyen:

      • Sensación de repulsión: el asco se caracteriza por una intensa sensación de repulsión y aversión hacia un estímulo específico, como olores nauseabundos, alimentos en mal estado o sustancias contaminantes.
      • Expresión facial de disgusto: cuando sentimos asco, nuestra expresión facial puede mostrar arrugas en la nariz, labios apretados, ceño fruncido y una expresión de repugnancia claramente visible.
      • Respuesta de evitación: el asco suele ir acompañado de una respuesta de evitación. Instintivamente tratamos de alejarnos o evitar el estímulo desagradable que nos produce la sensación de asco.
      • Sensación de náuseas o malestar estomacal: esta emoción puede desencadenar sensaciones de náuseas o malestar estomacal. Es común experimentar una sensación de revuelo en el estómago o tener ganas de vomitar ante estímulos que nos resultan repugnantes.
      • Disminución del apetito: el asco puede disminuir nuestro apetito y hacer que nos resulte difícil comer o disfrutar de la comida cuando estamos expuestos a estímulos que consideramos repulsivos.
      • Mayor sensibilidad a estímulos desagradables: el asco puede hacer que seamos más sensibles a estímulos desagradables en general, incluso a aquellos que normalmente no nos producirían asco. Nuestra tolerancia a olores, sabores o texturas desagradables puede reducirse.

      Es importante destacar que el asco cumple una función adaptativa al ayudarnos a evitar sustancias tóxicas o peligrosas para nuestra salud. Sin embargo, la intensidad y la sensibilidad al asco pueden variar de una persona a otra, y lo que puede resultar repulsivo para alguien puede no serlo para otra persona

    • Sorpresa

      “Oye, esto que ha ocurrido no nos lo esperábamos”

      La sorpresa es la emoción básica que se siente cuando ocurre algo inesperado o novedoso. 

      Esta emoción básica tampoco debe ser juzgada como positiva o negativa. Simplemente, prepara a la persona para un acontecimiento inesperado (el cual sí podrá ser más o menos agradable).

      La activación fisiológica de esta emoción básica se reconoce fácilmente: boca abierta, cejas elevadas, mayor frecuencia cardiaca.



Comentarios

Entradas populares